Una pantalla LED (o LED Wall) se compone de paneles LED modulares (LED = Diodo Emisor de Luz). Los módulos individuales suelen tener un tamaño de 50×50 cm y se ensamblan para formar un gabinete (cabinet). El control se realiza mediante tarjetas de envío (sending cards) y un procesador LED con escalador. Esto permite mostrar cualquier cantidad de contenido de forma sencilla.
El criterio decisivo al elegir una pantalla LED es el pixel pitch (paso de píxel), es decir, la distancia entre los diodos LED individuales. Esto es crucial para la calidad de la imagen. La regla es: cuanto menor sea el pixel pitch, mejor será la resolución y la calidad del contenido mostrado.
Por lo tanto, para distancias de visualización mayores, no es recomendable alquilar una pantalla LED de alta resolución, sino optar por un paso de píxel mayor. Esto no solo afecta positivamente a los costes, sino que también evita desventajas en la visualización. Sin embargo, para distancias cortas, hoy en día es posible el alquiler de pantallas LED con un pixel pitch de 1 mm, 1,27 mm o 1,5 mm y un alto contraste.